Euskararen Donostia PatronatuaDonostiako Udala
Gorostian gorosti
Dokumentuak
 
Dokumentuak
kronologia: 1848

El verano en San Sebastián

 

Ramon de Navarrete

Semanario Pintoresco Español, 1848

 

 

        San Sebastián es el Dieppe de España: la belleza de su situación, lo ameno de sus alrededores, lo dulce de su temperatura, su magnífica playa, tan cómoda para los baños, le hacen el punto favorito donde enderezan sus pasos los madrileños que abandonan la capital por necesidad ó por moda: con arreglo á un cálculo aproximado, puede asegurarse que de cien personas, las 75 obedecen las leyes de la deidad tiránica por escelencia; y que el resto es únicamente el que busca allí el alivio de sus achaques: por eso mismo la mansión en aquellas provincias es más alegre; nada tan triste como un pueblo de enfermos, donde  todas horas, en la mesa, en paseo, en tertulia, no se oye mas que una misma conversación: la de las dolencias de cada cual; y Dios nos libre si para hacer el convencimiento mas íntimo le obligan á uno á examinar un tumor tan grande y tan hermoso como una naranja, ó estudiar una herpe pertinaz, que brotó nada menos que en una nariz de esas á quienes hay que dar tratamiento.

        Allí por el contrario, todo es alegría, todo animación: cierto que no hay sobrada variedad en los goces; que los días suelen correr en la monotonía: pero en cambio, con qué placeres tan puros brindan una naturaleza rica y fecunda, el estudio de las costumbres sencillas de aquellos habitantes; y especialmente el reposo que se disfruta, por nada ni por ninguno alterado!

        Sin duda no se ha otorgado á tan felices comarcas toda la atencion de que son dignas; ni se han apreciado bastante las bellezas que encierran, ni los gérmenes de prosperidad que contienen: allí los hábitos del trabajo se hallan profundamente arraigados: allí la ponzoña de la inmoralidad no ha cundido ni con el contagio del ejemplo, que solemos llevar los corrompidos cortesanos; allí la buena fé no es una palabra vana, sino de exacto y legítimo sentido. ¡Y cuánto más admirable no es esto despues de una larga guerra; después de una revolución sangrienta, que lo ha contaminado todo; que sin acertar con el remedio de los males pasados, ha derramado profundamente los desastres y las calamidades!

        Para el hombre curioso, para el observador, para el filósofo, es una tarea dulce á la par que conveniente, investigar y medir al propio tiempo la moralidad de aquel país, y el grado de cultura que alcanza. Dícese que la civilización suele pervertir á la humanidad, haciéndola mas positiva y mas escéptica; allí se desmiente ese principio; se concilian las exigencias del siglo con la práctica de las virtudes sociales, y se conservan las cualidades y los principios primitivos, sin que se opongan á los progresos de la ilustración de la época. A largas, á profundas reflexiones daria márgen este punto, si me propusiera considerarlo ampliamente; mas no fuera propio de la índole de este artículo, destinado á dar una breve idea del aspecto que ofrece la antigua capital de Guipúzcoa en los meses del verano.

        San Sebastián es una ciudad bastante reducida, pero con estremo limpia también, y bella por la regularidad de sus casas, por lo recto de sus calles, y por lo reciente de sus construcciones, que datan del año 1813, en que fué quemado el pueblo por los ingleses: su situación entre altas montañas; la ría que por un lado la refresca y hermosea; el mar que por el otro brama, contribuyen á hacerla más agradable. El puerto si bien bonito es estrecho, y poco frecuentado por esta razón. Domina á San Sebastian el castillo llamado de la Mota, fortaleza respetable en el pico de un monte, y desde donde parece la ciudad un blanco pañuelo estendido sobre la húmeda yerba. En la subida del fuerte existe lo qua se conoce por el cementerio de los ingleses, donde reposan algunos de los valientes hijos de la antigua Albión, que en 1835 vinieron  combatir por la justa causa que á la sazon defendia el pueblo español ¡y que exhalaron el último aliento en tierra estrangera! Igualmente se vé allí un monumento consagrado á la memoria del general Gurrea, el cual cayó víctima de su arrojo y valor indomable.

        No encierra edificios notables la poblacion; la plaza es sin embargo muy linda por su regularidad y simetría; todos sus balcones se hallan numerados para cuando se convierte en circo en las corridas de toros. Entonces á cada inquilino se le concede el uso de un balcón y los demás tiene que cederlos para el público. La casa consistorial que ocupa un costado del recinto, es de sencilla pero elegante arquitectura; en su piso segundo existe una especie de Liceo, ó sociedad filarmónica, que da conciertos mensualmente. En el lado opuesto se halla el Circulo de la Amistad, establecimiento sumamente útil, bien montado y bien dirigido, donde se encuentran periódicos del reino y estrangeros, juego de villar, sala de conversación, y café. Al espíritu de asociacion, fuente abundantísima de adelantos y de mejoras deben tambien la fundacion del círculo, y es de sentir que no se hayan depuesto los odios de partido y que predominen simpatías y antipatías políticas para el ingreso en la corporación. Los forasteros, presentados por un socio, tienen entrada en ella un mes, como sucede en el Casino y en el Ateneo de Madrid.

        Nada más grotesco, nada más singular, nada más característico que el espectáculo que ofrece la concha (que así llaman á la playa, y su forma justifica el nombre) en las horas de los baños. Las personas elegantes y distinguidas van por las mañanas de 7 á 9: el traje que todas las damas usan para entrar en el agua es idéntico: un ancho ropón de lana oscura las cubre desde los hombros hasta los pies; y recojen sus cabellos bajo un gorrito de hule verde, que llevan con singular coquetería. Otros añaden á este singular tocado un ancho sombrero de paja, que las preserva de los rayos del sol.

        Por la tarde la concha ofrece un aspecto distinto, gran número de chiquillos in naturalibus, en esa edad en que no hay sexo, saltan de aquí para allá, tan pronto entre mugeres como entre hombres: más lejos los soldados de la guarnición conducidos por sus oficiales, se sumergen en el agua con imponderable gozo. Algunas mugeres del pueblo, algun elegante dormilón que no gusta de madrugar, alguna beldad añeja que teme la claridad diurna; algun forastero desconocido, suele entrar en el bajío á aquella hora, que es la de la confianza; la de la libertad; la de las escenas grotescas en una palabra.

        Para el que va á San Sebastian por breves días, nada más ameno ni más divertido. Las primeras horas de la mañana se emplean como ya está dicho, en ir al mar: en seguida, despues de tomar una refacción abundante y sana, puede el viajero dedicarse á visitar á algunos amigos, hasta la una y media á lo sumo, porque comer a las dos es el colmo de la elegancia, ó del desorden, como otros dicen. La tarde se emplea fácilmente en ir al castillo; en visitar algunos de los caseríos y huertas de las cercanías, ó en ir á pasear por el prado, vasta llanura tapizada de blanda yerba, entre la ría y el mar, resguardada de un lado por el fuerte, y de otro por elevadísimos montes.

        Nada más bello ni más pintoresco que aquel paisaje al ponerse el sol, cuyos últimos reflejos limita el Oceano con una magnífica faja de grana y oro. Entonces el rumor de las olas que baten por la derecha; el dulce rumor del Urumea en frente; las azules aguas surcadas por un grosero batel que rema torpemente; algun pájaro que cruza cual una flecha los aires buscando su nocturno asilo, el canto lejano de un pescador, todo forma un conjunto que embelesa el alma, que la hace probar y sentir el placer de que tanto nos hablan los poetas, y que tan difícilmente vemos realizado los muelles cortesanos.

[...]

 

 

kronologia: 1848
Gorostian gorosti Ogi-gainekoak Mapa Kronologia Gaiak Afalondokoak