El abandono de nuestra lengua
Valentín Olano
Gasteizko Ikastexe Nagusian,
Ilustrazioaren alde eginiko ikasturte sarrerako hitzaldiaren zatia
Gasteiz, 1835-01-02
Así se explica también el abandono con que se mira entre nosotros nuestra propia lengua.
Abandono que nadie aprueba, que todos condenan y que sin embargo nadie corrige.
Abandono que nace de las costumbres; y para cuyo remedio no ha sido bastante el establecer cátedras de humanidades y oratoria.
Es verdad que a este mal contribuye el privilegio exclusivo que goza en las aulas una lengua muerta. Pero, si nuestra educación fuese más filosófica, ¿dejarían los jóvenes de recrearse con los dulces versos de Rioja y Garcilaso y los armoniosos períodos de Cervantes y de Jovellanos?
Señores: El mal está en que habituados a fijar exclusivamente la atención en lo que llaman su facultad, juzgan perdido todo el tiempo que en profundizarla no emplean. ¡Desgraciados! ¿De qué os aprovechan estos acontecimientos, si de todo punto descuidáis vuestra lengua? ¿Seguiréis cuando salgáis al teatro del mundo, hablando ese latín romanceado que pretende en vano imitar la rica y armoniosa dicción de Cicerón y Virgilio? ¿Qué será del magistrado, qué del orador, qué del letrado, que no conozcan su propia lengua?
Pero, es inútil presentar reflexiones sobre una materia, en la que todos estamos de acuerdo; con lo que concluiré mi reseña, con algunas observaciones sobre el estudio de la jurisprudencia, como que es, el que más alumnos cuenta en estas aulas.